Cuando nuestro cliente, un fotógrafo alternativo de bodas, nos pidió diseñar su identidad visual, tuvimos claro que queríamos capturar tanto su estilo único como los valores que transmite a través de su trabajo: amor, conexión y elegancia natural.
Uno de los elementos que el cliente quería incluir era un doble triángulo, símbolo que decidimos integrar de manera estratégica. Más allá de su presencia gráfica, los triángulos representan equilibrio, estabilidad y armonía, cualidades que evocan la unión de una pareja y la fidelidad que se celebra en las bodas. Aprovechamos esta forma para crear un guiño sutil dentro de las letras “A” de su nombre de marca, reforzando la identidad de manera coherente y elegante.
En cuanto a los colores, el cliente buscaba tonos tierra, que evocan calidez y cercanía, combinados con un toque sofisticado que reflejara su estilo alternativo y artístico. Además, incluimos elementos que recuerdan la naturaleza, vinculando su enfoque orgánico y auténtico en la fotografía con la sensación de libertad y belleza natural.
El resultado es un logo que no solo es visualmente atractivo, sino que cuenta una historia: de amor, compromiso y la sensibilidad artística de un fotógrafo que ve cada boda como un relato único. Cada decisión de diseño estuvo pensada para que la marca transmita autenticidad, elegancia y cercanía, conectando directamente con las parejas que buscan algo más que una fotografía convencional.